Para este artículo he invitado a mi amigo José Mercado. Es puertoriqueño y actualmente es el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland. Está casado con Kathy Mercado y es padre de Joey y Janelle. 

Cuando pensamos en la carta de Juan a las iglesias de Asia usualmente  nuestra mente va al fin del mundo, a todos los símbolos que apuntan a diferentes aspectos de cómo el mundo terminará cuando Cristo regrese a juzgar los vivos y a los muertos. Quizás pensamos sobre la nueva Jerusalén, esta gloriosa ciudad donde viviremos por una eternidad disfrutando de la presencia de Dios.  Donde ya no habrá dolor, muerte, llanto o pecado.

Me refiero a que nuestro primer impulso es pensar solamente en el futuro; queremos entender cómo será este futuro y que cosas están por venir.  Aunque es cierto que Apocalipsis tiene implicaciones para el futuro, el propósito primordial para el que fue escrito es para que informe y nos anime en el presente.

Una realidad presente

Apocalipsis fue escrito a un grupo de iglesias que estaban siendo perseguidas. Cristo, por medio de Juan, no escribe esta carta para asustarles con imágenes de juicio por venir o mayor sufrimiento.  Al contrario, la razón principal por la que esta carta fue escrita es para mostrar que Cristo está en el trono en control y nada sale de su providencia.

Para el creyente esto tiene grandes implicaciones pues nos anima a pensar que en medio de profundo sufrimiento podemos confiar que Cristo cuida su iglesia y el juzgará a todos nuestros enemigos.  Así qué nuestro énfasis no debe ser enfocarnos en los eventos del futuro para tener temor de ellos, sino al contrario, éstos eventos nos alientan al ver que Cristo cuidará de su iglesia sosteniéndonos hasta el fin.

Nos parecería más lógico pensar que el mensaje de Cristo presentado a éstas iglesias oprimidas fuera para animarlas y la carta diría algo así, —no se preocupen, todo estará bien, voy a hacer que Roma no les persiga más y además les daré mucho dinero y cosas materiales para ustedes—.   Pero Cristo no hace esto; él les muestra en el capítulo 1 de Apocalipsis  su Gloria como el  Cristo resucitado.  La maravillosa gloria que capturará sus afectos y pasiones para que en medio de la dificultad,  Cristo mismo sea la pasión y el deseo de vivir de estas iglesias de Asia Menor.

Cristo corrige la mala doctrina

Luego del capítulo 1, se nos presentan siete mensajes [sermones] que Cristo les da a las iglesias de Asia menor.  Es impresionante el inmenso amor manifestado por Cristo hacia estas iglesias que aun en medio de persecución él les corrige.

Pensaríamos nuevamente que les escribiría para decirles que todo estará bien.  Pero Cristo sabía específicamente  lo que ellos necesitaban: a él mismo, y ese conocimiento de él sólo vendría por medio de la doctrina correcta.

Ellos necesitaban la gloria de Cristo para que sus miradas fueran desenfocadas de sus vidas y tornadas hacía aquello que es mayor que nuestras propias vidas.  Así qué, Cristo corrige o sólo sus vidas, sino también los pensamientos donde habitaba el error.

A la primera iglesia en Éfeso le anima por su fidelidad doctrinal. En el capítulo dos (Apoc 2:2) se menciona que ellos tenían el discernimiento de identificar falsos apóstoles y sus falsas enseñanzas. Pero ellos ya no tenían pasión de vivir por Dios.  Esto es importante pues nuestra doctrina siempre debe tener el resultado de darnos mayor pasión por Dios y que nuestras vidas sean un reflejo de esto.

También Jesús le escribe a la iglesia en Pérgamo;  a esta iglesia se presenta como  aquel que de su boca sale una espada de dos filos., como el que juzgará por su palabra.  La espada de dos filos es un símbolo de su palabra y nos dice que seremos juzgados por el mensaje que Cristo predicó.

Ese mensaje es el evangelio.  El mismo mensaje que salva es el mensaje que juzga a todo aquel que se aleja del mismo.  Por eso  les corrige el permitir entre ellos personas con falsas doctrinas.  Jesús reconocía que la falsa doctrina podía dañar la pureza del mensaje.

En Apocalipsis 2:14 vemos que la exhortación a no aceptar estas doctrinas que les llevan a pecar, son doctrinas centradas en la sensualidad y satisfacción de nuestros deseos carnales.  Jesús sabe que en lo que creemos determina como vivimos y por eso advierte que si el mensaje del evangelio no es el centro y no  cuidan su pureza, habrá consecuencias fatales en la vida de la Iglesia.  Podemos ver esto en la próximas dos iglesias:

La iglesia de Tiatira toleraba a Jezabel y estaban cometiendo actos inmorales mientras que iglesia de Sardis estaba muerta como consecuencia de traer impureza a la doctrina y vivir fuera de la pureza del evangelio.

¿Es importante la doctrina?

—Quiero que me sigas aquí—  Cristo en Apocalipsis le dice a la iglesia: — Mi mensaje es importante.  La pureza del evangelio es vital porque para ser fiel hasta el final lo que te puede sostener es su gracia por medio de permanecer en un Evangelio correcto.

Algo que tiene que estar claro en nuestras vidas es que somos salvos por gracia, pero esa gracia es manifestada en nuestras vidas por medio de la revelación de un evangelio puro.  Por eso cuidamos el mensaje en nuestras iglesias y hogares para no ser contaminados por mensajes contrarios al Evangelio.

Cuando creemos que el evangelio es simplemente un medio para obtener lo que queremos; o pensamos que por ser hijos de un rey, Dios nos ha de complacer todos nuestros caprichos vivimos para nosotros mismos y no para su Gloria; cuando creemos que porque somos hijos de Dios nunca debemos sufrir estamos, lo que se evidencia es que estamos  desenfocados de la verdad del evangelio.

Estas ideas mal concebidas afectan nuestro modo de vivir pues al final vivimos para nuestra lujuria y nuestros placeres y no para glorificar a Dios.  Nuestro cristianismo se convierte en uno hedonista, carnal y pretendemos que hasta nuestro último deseo sea satisfecho al grado de molestamos con Dios si no son cumplidos.  Creemos que merecemos que Dios sea nuestro empleado, que cumpla o conceda todos nuestros deseos.  Cristo se convierte en el genio de la lámpara.

A una iglesia perseguida Cristo no le dice como librarse de la persecución. Les muestra el juicio que esta por venir a aquellos que atacan la iglesia para que entonces puedan permanecer hasta el final.

Apocalipsis no esta escrito para ver como la iglesia se puede zafar de la tribulación, sino para mostrar que nos hace permanecer durante la tribulación. Mirar la gloria de Cristo y el futuro glorioso que tenemos con el asegurado por medio del Evangelio. El nos da la formula para perseverar, yo he vencido y mi victoria asegura tu paz junto a mi. Nunca predicamos Apocalipsis para asustar a creyentes sino para animarles a permanecer hasta el final.

Cristo nos muestra en Apocalipsis que lo que crees es importante porque eso determinará la manera en que vivimos.  Cristo nos ama tanto que corrige nuestro egoísmo de querer vivir por nuestros placeres y nos apunta a algo mejor, de mayor valor.  Algo que satisface más que las cosas terrenales, algo más preciado que autos, casas, salud y una vida libre de problemas. Cuando el Cristo resucitado captura nuestras vidas es importante que practiquemos su sana doctrina, ser celosos de su mandato. Así como el reconocer a Cristo es importante  debe ser  de igual relevancia mantener  la pureza de su mensaje porque sólo su mensaje puro nos muestra su gloria plenamente.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.