El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano (Lc 18:11) ¿Cómo reconocer un corazón legalista? Esta pregunta debe...
Este artículo pertenece a una serie publicada sobre la Soberanía de Dios y la Oración por el Dr R. C Sproul. En una entrada anterior  vimos cómo hay un propósito real en la oración, aún cuando ella no pretenda cambiar...

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