Me gusta pensar en la salvación del Señor con mucha frecuencia. Siempre encuentro descanso al contemplar la manera tan maravillosa en la que fui rescatado por su gracia, lo que hace que la luz de mi Salvador brille con mas esplendor.

Sé que es un tema con muchas implicaciones teológicas, sin embargo, la Biblia no es un libro que pretenda mantener su tema más importante fuera de nuestra comprensión. Incluso si fueras un niño, el mensaje de salvación, en esencia es lo suficientemente sencillo para entenderlo.

Cunado era niño me apasionaban mucho las historias fantásticas. Si has visto alguna vez, o leído alguna de estas historias, notarás que se caracterizan mucho por incluir bosques encantados, reyes, hombres con super habilidades y también pantanos de arenas movedizas.

Fue hasta hace poco que descubrí que es imposible que estas arenas movedizas puedan tragar a una persona hasta matarla como lo presentan estas historias. Sin embargo, quiero tomar ésta figura para ilustrar la manera en que ha obrado nuestro Salvador.

Imaginemos por un momento nuestra propia vida como la de un hombre tragado por pantano arenas movedizas, ¿Cuál sería el papel de Cristo?

¿Un animador?

Puedes imaginar a Cristo diciendo desde la orilla:

¡Ánimo muchacho! ¡vamos campeón!  ¡falta un poco mas, ya casi vas a salir!

¿Verdad que suena extraño? Cristo no es un animador que viendo nuestro estado de muerte solo nos alienta con bellas palabras para que nosotros hagamos lo que nos corresponda.
Pero por muy increíble que parezca, ese es el mensaje que muchos hoy presentan como el mensaje del “evangelio”.

Un mensaje centrado en el hombre, que busca resaltar sus virtudes y elevar su autoestima en armonía con su orgulloso corazón. Es un mensaje que no reconoce el peligro y el estado del hombre caído y su incapacidad para salvarse a sí mismo. Un mensaje así no es el verdadero evangelio.

¿Un ayudador?

Vamos a involucrar  a Cristo un poco más en nuestra historia. Ubiquémosle como alguien que aparece de repente,  y no queriendo arriesgar mucho nos arroja una cuerda para que nosotros podamos salir por nuestro propio esfuerzo.

eso parece un poco mas cuerdo, pero tampoco es el papel de Cristo en la historia.

Nuestra condición en el pozo no es la de alguien que esta aún vivo y que solo necesita un poco de ayuda. La realidad del hombre caído es descrita por Pablo en Efesios 2 1-3

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,  entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (énfasis agregado)

Eso no parece la descripción de alguien que necesita ayuda. La biblia presenta al hombre caído como una criatura MUERTA.

Espiritualmente el hombre se encuentra muerto y el fin de su historia será también con muerte (física) como la paga de su pecado (Rom 6:23). Cristo no puede ser un ayudador porque aun cuando se le arroje una cuerda ¡un muerto no puede hacer nada con ella!

Cristo el Salvador

Hemos visto como Jesús no puede ser un animador en nuestra historia, tal y como lo presentan estos predicadores de un evangelio antropocéntrico. Cristo tampoco es un ayudador por la realidad de nuestra condición. Cristo es el salvador de nuestra historia.

Nosotros estábamos ahogados en la profundidad del lago, muertos y sin esperanza, pero él, nuestro salvador, se quitó su ropa y descendió hasta lo mas profundo del lago, del cual nos tomó, nos trajo y la orilla y nos dio de nuevo la vida. ¡Aleluya!

Al abrir nuestros ojos él es lo primero que vemos, se convierte en el objeto de nuestro amor y devoción, y en agradecimiento hemos dedicado nuestra vida a su servicio.

Mi oración es que al contemplar la gloria del Salvador, él pueda producir una devoción real y genuina.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Rom 8:5

Deseo que Dios te bendiga hoy.

 

 

5 Comentarios

  1. Romanos 6:23 habla de una muerte total, física y espiritual. El hombre regenerado no vive para Cristo por agradecimiento principalmente, sino por la gracia de Dios (Fil. 1:6; Ef. 2:10). Dios te bendiga.

    • Estoy de acuerdo Andrés; la muerte del hombre es espiritual y física, sin embargo lo que procuré fue mostrar qué, obviamente, esa muerte física no es un estado presente, los pecadores están vivos, dicha muerte no es una realidad inmediata sino futura y segura.
      En cuanto a el propósito de nuestra regeneración, también estoy de acuerdo, vivimos por la gracia y para la gloria del Señor. A eso me refiero cuando menciono que “el se convierte en el objeto de nuestro amor y devoción”, dejamos de amarnos a nosotros mismos y ahora le amamos a él porque él nos amó primero. Vivir en agradecimiento es la aclaración de que dicho amor y devoción son solo un resultado de su obra en nosotros y no algo que nosotros produzcamos. Gracias por tu comentario. Bendiciónes

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