En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. (Jue 21:25)
 
Leer el libro de los Jueces es una de las experiencias más tristes que he tenido al leer las Escrituras. Encontrar a un pueblo que había entrado a una tierra prometida gracias al poder de Dios, pero que ahora le ha abandonado siguiendo a otros dioses; eso es decepcionante. Sin embargo, podemos caer en el error de pensar que cuando leemos esas historias, estamos leyendo algo muy lejos de nosotros y pasarlas por alto, pero mucho hay para nosotros en esas líneas.
 
El versículo que hoy consideramos es la abrupta conclusión del libro. Particularmente creo que no hay una sentencia que pueda ser más dura que esa. El pueblo había desechado a Dios, su consejo, no lo tenía como Rey y ahora, Dios lo había dejado a merced de su propio camino, expensas de su torcido y engañoso corazón. Es eso lo que pasa cuando alguien desecha el consejo de Dios y no estima como preciada su Palabra; simplemente es dejado.
La consecuencia de haber sido dejados por Dios es que Israel vivía en una rampante inmoralidad. Los de Benjamín habían violado masivamente a la mujer de un levita y éste último había enviado doce partes de ella convocando a un guerra. Miles de personas murieron, los israelitas se mataron entre ellos, una guerra absurda, pero que evidenciaba hasta donde puede llegar u corazón que ha sido dejado por Dios
 
Cuando era niño las palabras más duras que podía considerar de parte de mis padres eran: “haga lo que usted quiera”, prefería que me castigaran físicamente. Creo que pasa igual con Dios. Nada puede ser más terrible para la vida de alguien que ser abandonado por Dios. Dejado a merced de nuestro propio deseo, continuar sin él en el camino que andamos es sencillamente inconcebible.
 
Me temo que muchas personas hoy, por la dureza de sus corazones y su pecado continuo, han desechado el consejo y hoy están expensas de sus propio camino; un camino que consideran recto, pero si fin es la muerte. Si tu eres uno de ellos, ¡Vuélvete ahora de tu mal camino! El Señor no desecha a quien se arrepiente. jueces es un libro que muestra la rebeldía de un pueblo, pero también la paciencia y la misericordia del Señor. Él es amplio en perdonar y grande en favor y misericordia.

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