No hay nada mas glorioso que la honra no merecida de hombres pecadores redimidos anunciando los misterios del inmensurable Dios a través de la predicación.

Es evidente que en América Latina vemos un despertar entre la juventud y una pasión por las doctrinas bíblicas, y eso al mismo tiempo ha venido acompañado de un deseo por hacer algo que contribuya a la expansión del evangelio y del reino de los cielos.

Una de las preguntas que más recibo de los jóvenes, es acerca de cómo saber si están llamados al ministerio pastoral.
Quiero dejar a continuación algunos elementos que son imprescindibles y que debes tener en cuenta.

  • Recomiendo que veas esta miniconferencia con el pastor Otto Sanchez y Edgar Aponte, sé que te será de mucha utilidad.

Un deseo o pasión interna por servir

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. (1 Tim 3:7)

No puede haber llamado al ministerio sin una pasión  interna.

Esto no debe verse como algo místico, mas bien es el resultado de la obra de Dios en el corazón.
La trinidad esta involucrada de manera activa en el llamado (Luc 10:2; Ef 4:11-16; Hech 13:2 ) y eso se traduce en el anhelo ferviente de entregarse en servicio a Dios.

El llamado al ministerio es una obra soberana del Señor y por tanto obedece al puro afecto de su voluntad.

Tener una vida moral irreprensible

 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible(…) 1 Tim 3:2

No puede haber llamado si no hay una vida moral que le respalde.

Si eres un joven que aspira al ministerio debes tener claro que Dios demanda un estándar moral, no que seas perfecto, lo cual es imposible mientras estemos de este lado del cielo; sin embargo, la biblia usa la palabra irreprensible y se refiere a una persona que no se le puede atrapar en nada.

Esta no es una idea abstracta, la irreprensibilidad a la que la escritura se refiere está definida en un carácter personal probado, así como un carácter familiar, si es que estas casado (1 Tim 3: 2-7)

Tener la preparación bíblica correcta

 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad (2 Tim 2:15)

Este suele ser uno de los elementos más problemáticos, aún cuando es el que mas respaldo bíblico tiene.

Es necesario que si estás preguntándote por tu llamado a servir, consideres que es necesario tener una pasión materializada por la preparación teológica y el estudio de las Escrituras.

Es cierto que el llamado no puede provenir de un seminario, pero el verdadero llamado al ministerio debe venir acompañado de un  deseo por las Escrituras y su estudio sistemático y cuidadoso.

Imagina por un momento que una universidad comienza a otorgar títulos de medicina a todo aquel que llegue a ellos comprobando su deseo de servir a las comunidades marginadas como médicos. Que peligroso ha de ser eso. Porque evidentemente se requiere de un conocimiento adecuado y probado de medicina.
Pues bien, un ministro va a lidiar con un asunto mas serio; almas con un problema mas urgente que cualquier enfermedad del cuerpo que podamos considerar.

¿Que dicen otros hermanos?

Mientras ministraban al Señor y, el Espíritu Santo dijo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado. (Hech 13:1-2)

Nosotros podemos engañarnos a nosotros mismos, es necesario, si  crees tener un llamado, que consultes con los ancianos de tu iglesia. Ninguna persona puede ordenarse en el ministerio por sí misma.

Nuestro carácter debe ser probado y evaluado y no precisamente por nosotros mismo. Dios a dotado a la iglesia la capacidad y la autoridad para ordenar a aquellos que han sido llamados por Dios para el ministerio.

Finalmente, ten en cuenta que el llamado al ministerio tiene sus propias complicaciones, es una vida dedicada al servicio, de abnegación y renuncia y que probablemente traerá consigo momentos no muy gratos. Debes estar preparado para sufrir penalidades como buen soldado de Jesucristo.

Que Dios en su misericordia permita que se levanten jóvenes en toda América Latina y el mundo, con una pasión genuina por servir, con un carácter probado, que amen las Escrituras y que estén dispuestos a sufrir lo que fuere necesario por causa del evangelio glorioso de nuestro Salvador.

Deseo que Dios te bendiga hoy.

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